LA BUENA CRÍTICA Y LA MALA CRÍTICA AL BANCO DE LA REPÚBLICA
Recientemente varios de los congresistas de la izquierda reprocharon la decisión del Banco de la República de mantener las tasas de interés inalteradas. Esta decisión fue tomada justo después de la elección de segunda vuelta presidencial en la que Abelardo de La Espriella fue elegido presidente y una semana antes de su posesión.
El reproche de los congresistas seguía el siguiente argumento: Dado que las alzas de la tasa de interés afectan negativamente la capacidad de consumo de los ciudadanos y las posibilidades de inversión de los capitalistas al hacer más caro el endeudamiento, la Junta está favoreciendo de manera tácita al gobierno ultraderechista.
Esta es una mala crítica al funcionamiento de la Junta del Banco de la República y no permite dilucidar las discusiones de fondo sobre la política monetaria del país. Es necesario abandonar este tipo de cuestionamientos si queremos proponerle al país un nuevo modelo de desarrollo desde la izquierda.
Foto: Banco de la República.
¿Por qué es una mala crítica?
La anterior es una mala crítica porque no es consciente de la influencia que tuvieron los economistas de izquierda que hicieron parte de la decisión del Banco. Así mismo, olvida el diseño institucional del Banco y la forma en la que se establecen los objetivos de la política monetaria.
Desde la Constitución de 1991 el Banco de la República es “independiente”, por lo menos del gobierno de turno. Los constitucionalistas crearon el sistema de forma tal que el presidente sólo puede nombrar tres miembros de siete de la junta, es decir, la minoría. Dos de estos miembros son independientes, el presidente no puede despedirlos y ocupan el puesto por los próximos 10 años, lo que les asegura una relativa independencia del gobierno de turno. El único miembro completamente dependiente del gobierno es el Ministro de Hacienda.
En la decisión tomada el 31 de julio, la votación de la tasa de interés quedó cuatro votos a favor de mantenerla y tres votos a favor de aumentarla. En ese momento el Ministro de Hacienda era Germán Ávila, Ministro del Gobierno Petro y su voto fue por mantener la tasa estable según lo mencionado en la rueda de prensa. Otros dos de los votos de esa junta responden a personas nombradas durante el gobierno Petro y que han sido críticas de la forma en la que la ortodoxia del Banco de la República entiende la política monetaria, por lo que presumiblemente también habrán votado por mantener la tasa de interés estable.
En ese sentido, la decisión de la junta fue tomada en una mayor parte por personas afines a un proyecto político de izquierda, críticos de la forma en la que el Banco de la República toma decisiones y, sin lugar a duda, del gobierno de Abelardo de La Espriella.
Por otro lado, desde hace 27 años el Banco de la República ha operado bajo una política de inflación objetivo que orienta que, ante cualquier eventualidad que aumente la inflación por encima del 3%, este debe aumentar las tasas de interés.
Seguramente veremos como durante el gobierno de Abelardo, si la inflación continúa acelerándose, las tasas de interés seguirán subiendo. Esto ya ha pasado en otros gobiernos como el del expresidente Álvaro Uribe, quién incluso alcanzó a nombrar mayorías en la junta del Banco. También se vive en otros países con gobiernos retardatarios como Estados Unidos, donde el Banco Central ha decidido en varias ocasiones subir las tasas de interés, a pesar de la furia que ha desencadenado dicha decisión en el presidente Trump.
Foto: Banco de la República.
Entonces, ¿cuál sería una buena crítica?
Lo anterior no significa que no haya espacios para criticar cómo está estructurado el Banco de la República y cómo se maneja la política monetaria del país. Un claro ejemplo de esto es la crítica que ha realizado Tomás Molina* sobre la composición del Banco, señalando que no es democrática y que deja de lado a la clase trabajadora.
Otras preguntas que los representantes de la izquierda deberían hacerse son: ¿qué estamos perdiendo cuándo sacrificamos otros objetivos de política desde la política monetaria? ¿Cuál es el rol de la política monetaria en la distribución de ingresos y en el crecimiento del país? ¿Cómo puede, por ejemplo, articularse la política monetaria con otros fines constitucionales como el ambiente sano?
Una política monetaria que tiene como objetivo único controlar la inflación y como instrumento exclusivo para alcanzar ese objetivo la tasa de interés, está tomando una postura en la distribución a favor del sector financiero y en contra de los sectores productivos, los trabajadores y la industria. En ese sentido, debemos tener una discusión más de fondo sobre la estructura y los objetivos de la política monetaria, porque las decisiones del Banco de la República tienen menos que ver con la política electoral y más con los conflictos profundos que genera la reproducción del capital financiero.
La crítica que hago aquí no solo tiene que ver con los debates concretos sobre la Banca Central y la política monetaria. De forma crítica y autocrítica planteo que a la hora de acercarnos a estos temas debemos propender menos por el rédito comunicativo medido en “me gusta” y más por apostarle a entender a profundidad los problemas del país y cómo nuestras propuestas responden a dichos problemas, explicándole a la ciudadanía temas complejos de forma fácil. La crítica poco profunda y rigurosa puede llevarnos a tener buenas métricas en redes, pero no nos permite avanzar en el debate público y en la lucha por el sentido común sobre nuestra visión de país como izquierda.

