¿ES POSIBLE UNA REFORMA INTEGRAL A LA LEY 30 DURANTE EL GOBIERNO DE LA ESPRIELLA?
El pasado 21 de julio se radicó el proyecto de ley que busca reformar de manera integral la Ley 30 de 1992 (1). Esta reforma es una de las promesas en materia educativa que quedaron pendientes en el gobierno de Gustavo Petro, que al fin llega al Congreso para ser discutida. Tras lograr la aprobación de la modificación de los artículos 86 y 87 de esta misma ley (2), que aseguran mayores recursos para la educación superior pública, el gobierno saliente busca reformarla en su conjunto. Pero ¿es posible su aprobación bajo el gobierno de la Espriella?
Si bien el movimiento educativo siempre ha mantenido como bandera de lucha histórica la reforma integral a la Ley 30, presentarla en las condiciones actuales puede no generar el resultado deseado. Frente a un gobierno nacional adverso, sin contar con mayorías en el Congreso y ante un movimiento educativo debilitado, la reforma puede generar más pérdidas que ganancias. Solo será posible su aprobación si se logra movilizar tanto al movimiento educativo, como a la sociedad en su conjunto.
¿De qué trata la reforma?
La Ley 30 de 1992 organiza el servicio público de la educación superior en Colombia. Define sus principios y objetivos; sus niveles educativos, programas académicos e Instituciones de Educación Superior (IES); el régimen especial, la naturaleza jurídica, la organización y elección de directivas y el régimen financiero de las IES estatales u oficiales; entre otros aspectos.
Es una ley problemática. Desde su expedición, el movimiento educativo se ha movilizado en su contra, tanto por las consecuencias que genera como por las fallas en su diseño que se encuentran lejos de las aspiraciones y las necesidades de las IES del país y sus comunidades educativas. Algunas de estas son:
- La concepción de la educación como un servicio público al que solo acceden quienes pueden demostrar las capacidades académicas exigidas, reproduciendo desigualdades económicas, sociales y familiares.
- La financiación a las IES públicas no alcanza para cumplir con todas sus obligaciones, como el aumento de infraestructura física y tecnológica, las políticas de bienestar o el fomento de la investigación.
- Las estructuras de gobierno del sistema en su conjunto y de las IES, donde las comunidades educativas se encuentran en minoría y no logran elegir de manera democrática a sus directivas.
- La definición de la calidad y pertinencia educativa no obedece a las necesidades de los territorios sino a los requerimientos del sector productivo y de los gobiernos.
El proyecto de ley que pretende reformar de manera integral la Ley 30 nace por la movilización histórica del movimiento educativo y el impulso del gobierno nacional y del Ministerio de Educación Nacional (MEN) durante el mandato presidencial de Petro. Desde los Diálogos Permanentes y las Asambleas Populares de Jóvenes por la Educación Superior, hasta las Mesas Temáticas Territoriales y la Mesa de Concertación Nacional por la Educación Superior, el gobierno construyó participativamente el contenido del proyecto de ley.
Algunos de los cambios que incluye la reforma son:
- Cambiar la concepción del servicio público a un derecho fundamental y bien común garantizado para todas las personas, sin importar sus capacidades o diferencias.
- Establecer un nuevo esquema de financiamiento acorde con las obligaciones actuales y futuras de las IES públicas.
- Ampliar la participación de las comunidades educativas en las estructuras de gobierno y en la elección de sus directivas.
- Redefinir la calidad y la pertinencia educativa para estar en función del cumplimiento de los fines misionales de las IES y de las necesidades de los territorios.
¿Cuáles son las condiciones actuales para su aprobación?
Aunque se reconozcan los avances que trae el proyecto de ley y los debates abiertos en torno al contenido y el alcance de sus propuestas, persiste una preocupación sobre el momento en el que se presenta. En primer lugar, la reforma se conoce al mismo tiempo que de la Espriella y la extrema derecha llegan a la presidencia. Esto no es menor, considerando el nombramiento de Viviane Morales como ministra de Educación, el interés por la “batalla cultural” y las declaraciones de “sacar a Marx de la escuela y meter a Dios” (3). El espíritu de la reforma va en contravía a las intenciones del nuevo gobierno, y se opondrán cada vez que puedan.
En segundo lugar, la correlación de fuerzas en el nuevo congreso es más favorable a de la Espriella que a los sectores de izquierda y progresistas. Pese a que el nuevo gobierno ha tenido un duro comienzo en la relación con el legislativo, la realidad es que las mayorías parlamentarias han mostrado más afinidad a apoyarlo exigiendo mayores prebendas y favores que a oponerse férreamente. El Pacto Histórico, aunque es la mayor fuerza política, tendrá un escenario adverso para construir las mayorías necesarias para aprobar la reforma.
En tercer lugar, tras 4 años del gobierno Petro los movimientos y las organizaciones sociales se encuentran debilitados en comparación con el gobierno Duque. El movimiento educativo, en especial, ha tenido grandes dificultades para reunirse a nivel nacional, construir una organización gremial nacional y posicionar una agenda propia ante el gobierno y el país. Una reforma que puede generar tanta controversia ante el nuevo gobierno y el nuevo congreso sin un movimiento educativo preparado y organizado para defenderla podría no ser aprobada.
Insistamos en lo que nos une y prescindamos de lo que nos separa
Frente a un panorama adverso, en el que el nuevo gobierno promete echar para atrás los avances que deja el gobierno saliente y oponerse a cualquier apuesta de los movimientos sociales, el movimiento educativo necesita fortalecer su organización y fuerza de convocatoria para defender la reforma en las calles. Lo cierto es que solo con el apoyo de la sociedad, que contenga al nuevo gobierno y que presione al nuevo congreso, la reforma llegará a buen puerto.
Sin embargo, como advierten varios integrantes del movimiento educativo, lograr este apoyo solo pasará si el mismo movimiento supera la fragmentación, el sectarismo y el infantilismo que reina actualmente en su interior. La sociedad sólo escuchará atentamente lo que el movimiento tiene por decir cuando se priorice la aprobación de la reforma por sobre las disputas entre individualidades y colectividades en torno a su capacidad de movilizar y representar a la totalidad de un gremio diverso por naturaleza.

